¿Habéis adquirido un cachorro y os preocupa que no sea un perro sociable? Hoy vamos a tratar, paso por paso, todas las cuestiones a tener en cuenta a la hora de socializar a vuestro nuevo amigo.

Para empezar, una socialización temprana, es la clave del éxito. En el periodo comprendido entre las 8 y las 12 primeras semanas de vida, el cachorro asimilará la mayoría de los conceptos. Por tanto, es en este punto donde debemos exponerlo a todo tipo de estímulos externos; personas adultas, niños, ruidos, acudir al veterinario, los baños, otros perros, gatos u otros animales, tráfico de los coches…

Normalmente, este periodo suele coincidir con la etapa de vacunación del cachorro. Desde el punto de vista médico, no es aconsejable sacarlos a la calle hasta que no hayan sido debidamente protegidos; pero es completamente erróneo desde el punto de vista educativo, ya que interrumpe su desarrollo psico-emocional. Lo ideal es llegar a un punto intermedio sacándolos a la calle sin que pisen el suelo en zonas donde habitualmente hay otros perros. De ésta manera, se acostumbrarán a otras personas, al ruido y otro tipo de estímulos. También podéis dejar interactuar a vuestro cachorro con otros perros que tengáis la certeza de que están debidamente vacunados. En general, con sentido común, es posible socializar a vuestro cachorro salvaguardando su salud.

Una vez que el periodo de vacunación ha terminado, los parques caninos son la mejor opción para que el cachorro sea socializado con otros individuos de su misma especie. Con ellos, aprenderá a relacionarse de forma natural, ya que se comunican con el mismo código. También debéis procurar que interactúe con personas fuera del núcleo familiar. Ello incluye, y es muy importante, a niños de diferentes edades. Esta experiencia debe ser muy positiva para ellos, por lo que es recomendable aleccionar un poco a los niños sobre cómo tratar al cachorro.

¿La socialización del perro es continua? Efectivamente, si lo es. Aunque el perro haya sido debidamente socializado, una mala experiencia, un periodo de confinamiento o un cambio hormonal, puede provocar un cambio brusco en el comportamiento del animal. Solicitar ayuda profesional llegados a este punto, será lo más acertado para evitar que el problema empeore y se fije con el tiempo.

Espero que estas recomendaciones os hayan sido útiles, y recordad que ante cualquier duda, podéis contactar conmigo o dejarme un comentario.

Feliz Jueves perrer@s!

María Morales Martínez.

 

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