La ansiedad por separación es un problema de conducta muy frecuente en los perros que han desarrollado un hiperapego con uno o varios miembros de su familia y no quieren, o no saben, estar solos en casa. Alrededor del 15% de la población canina desarrolla este trastorno, y se da especialmente en zonas urbanas donde éstos están privados de libertad plena, sobreprotegidos y sometidos a miles de normas.

Detectar el problema es muy fácil, ya que los síntomas suelen ser muy molestos para nosotros:

1. Perros destructivos. Canalizan la ansiedad mordisqueando el mobiliario. También pueden reaccionar arañando puertas y ventanas intentando huir. 

2. Micción (orinar). El esfínter se descontrola cuando entran en pánico. No lo hacen para fastidiar como muchos pensáis.

3. Ladridos excesivos. Pueden estar vocalizando con ladridos y aullidos durante horas hasta que regresa la persona o personas con la que el perro tiene el hiperapego.

4. Jadeo, salivación y sudoración de las zonas plantares. Son reacciones orgánicas que provocan el estrés. 

Como apuntaba anteriormente, estos síntomas resultan bastante molestos, pero debéis tener en cuenta que son propios de un cuadro de ansiedad muy fuerte, donde el animal tiene una reacción irracional como consecuencia del ataque de pánico que sufre. Por esta razón, no debéis regañarle cuando regreséis a casa. El perro no comprenderá cuál es el motivo del castigo, ya que todo lo ha realizado de forma involuntaria. Además, la ansiedad puede aumentar porque sientan temor a cuando lleguéis o simplemente porque, aunque resulte extraño, se sientan reforzados por el castigo.

¿En qué consiste la terapia de modificación de conducta?

– Romper el  hiperapego. Esto requiere reducir los mimos, impedir que te siga a todos lados, no aceptar sus reclamos. Con ello, no quiero decir que lo ignoréis. Se trata de crear una relación más sana en la que el animal sea más independiente. Los momentos de juegos y los paseos son la mejor manera de mimar a vuestro perro.

– Reeducar al perro para enseñarle a estar solo. Los ejercicios que debes realizar son entradas y salidas incrementadas en el tiempo de forma paulatina. La ejecución de este ejercicio, debe realizarse al menos una hora al día hasta que el perro se acostumbre. Debéis empezar con salidas de un segundo e ir aumentando cada día el tiempo, de manera que el perro se vaya acostumbrando poco a poco. La recuperación, dependerá en gran medida del nivel de ansiedad que sufra y su capacidad resolutiva. Por ello, debéis tener paciencia ya que la terapia puede llevar meses.

– Adiestramiento. Enseñar al perro las órdenes básicas de obediencia ayudarán al animal a recuperar la confianza en su propietario. De esta manera, el perro se sentirá más tranquilo ya que comprenderá que tú tienes el control de la situación y el sólo debe seguirte sin preocupaciones.

– Tratamiento farmacológico. Existen casos muy extremos donde el cuadro de ansiedad es tal, que por mucho que repitamos los ejercicios, el aprendizaje es nulo. Por ello, con ayuda de un veterinario, se debe poner un tratamiento para poder relajar su mente y que de esta manera pueda comprender los ejercicios.

Espero que estas pautas os hayan sido de utilidad para detectar si vuestro perro padece o no este trastorno.  Sin embargo, la terapia es complicada y es recomendable que sea  llevada a cabo bajo la supervisión de un profesional. Un buen diagnóstico y una terapia de modificación de conducta personalizada, será la clave para su recuperación. 

Feliz martes perrer@s!

María Morales Martínez

Educadora y terapeuta canino.

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